Feliz 9 puntos, +10 de valoración en avance de Real Madrid a la Final Four

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Andres Feliz

Andres Feliz

El Madrid ya está donde debe, en la Final Four de Atenas. Para Scariolo, un éxito; para otros, una obligación. Será la décimo quinta presencia madridista desde que se adoptó este formato para decidir al campeón de Europa. Y el equipo cerró el billete en Botevgrado, en el cuarto partido ante el Hapoel. Fue un Madrid coral, sólido… y sin Tavares, pero con un inmenso Garuba. Sus números (16 puntos y 6 rebotes y 2 tapones) son lo de menos. Lo de más es la confianza que transmite a sus compañeros en pista. Hay jugadores que cuando están en cancha el resto de la plantilla, incluidos los del banquillo, están encantados. Y en ese ranking ninguno como Garuba. Para el Hapoel su presencia fue una tortura que acabó con su aventura en los «playoffs». ¿Y en Atenas qué? El Madrid espera rival de la eliminatoria Valencia Basket-Panathinaikos.

El Madrid fue uno con Alex Len y otro muy diferente con Usman Garuba. El pívot ucraniano se vio desbordado por la velocidad de Oturu. En menos de cinco minutos, el pívot de origen nigeriano le endosó diez puntos y al descanso ya sumaba 18. Scariolo, visto el agujero, reclamó la presencia de Garuba. El pívot canterano compareció con un vendaje en la mano izquierda por un golpe recibido en el partido anterior. Le dio lo mismo. Su presencia transformó la defensa del Madrid. Intimidó, estuvo en las ayudas, en las líneas de pase… estuvo siempre donde debía y gracias a él la desventaja inicial de nueve puntos se transformó en un +15 mediado el segundo cuarto. Fue un derroche de energía, acierto e implicación en todos los rincones de la pista.

Garuba fue el líder de un banquillo que cambió el partido de forma radical. En el exterior, Maledon y Feliz anularon el control inicial que había tenido Micic. El balcánico había sido el responsable de alimentar a Oturu. Con la nueva batería exterior todo se movió al son que buscaba el Madrid. El dominicano y el francés fueron incontrolables para el Hapoel. Como Oturu para Len porque cuando regresaron ambos volvieron los problemas. Fue el factor que sostuvo a los israelíes en el partido. Ese y las pérdidas/faltas de ataque del Madrid. Acumulaba once en medio partido y aún así dominaba por diez puntos. O sea que casi todo funcionaba como debía.

En el tercer cuarto todo fue más enrevesado. Cada canasta suponía trabajos forzados y el Madrid, por supuesto con Garuba en pista, fue capaz de adaptarse a la nueva exigencia. Sin cometer errores de bulto mantuvo las distancias amparado en la defensa. En tres cuartos sólo cuatro jugadores del Hapoel habían sido capaces de anotar hasta que Jones anotó un par de tiros libres. Y en realidad la amenaza era el triángulo Micic-Bryant-Oturu ante lo que el Madrid oponía un esfuerzo colectivo con un soberbio Maledon. Al camino que mostró el francés se fueron sumando compañeros de forma paulatina. Lyles, Deck… hasta Len entró en la dinámica buena cuando el último cuarto avanzaba. El bloque funcionó sin fisuras y la diferencia volvió a dispararse hasta los 15 puntos. Itoudis volvió a recurrir a todo su arsenal, pero era demasiado escaso. Sólo con Micic (18 puntos, 7 rebotes y 11 asistencias) y Oturu (29 puntos, 6 rebotes y 5 tapones), el Madrid no se sintió amenazado. Ahora está a dos victorias de la Duodécima.

81. Hapoel Tel Aviv (21+15+17+28): Micic (18), Bryant (12), Randolph (3), Wainright (0) y Oturu (29) -quinteto titular- Edwards (10), Odiase (0), Jones (9), Madar (0), Timor (0) y Motley (0).

87. Real Madrid (23+23+17+24): Campazzo (11), Abalde (0), Hezonja (14), Okeke (7) y Len (4) -quinteto titular- Garuba (16), Lyles (10), Feliz (9), Deck (2), Maledon (14), Llull (0) y Procida (0).

EFE.

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