Delgado 8 puntos, 7 rebotes en triunfo de Bilbao Basket

El Bilbao Basket no está para seleccionar victorias. Rasca lo que puede, preferentemente en Miribilla donde se siente más pleno, porque es un equipo modesto. Y lo que está en su mano es ganar a los rivales que le rodean en la zona caliente de la tabla. Cayeron consecutivamente en casa Fuenla y Burgos. Y la visita del Obradoiro era otra cita obligada con el triunfo. Así fue, en un partido que los vizcaínos maduraron y pusieron en manos de Hakanson para alcanzar la tercera victoria, que les saca de descenso. La puntilla fue de Bigote. Era un choque de esos por las profundidades de la tabla, en el que no pudieron comparecer Rigo y Galán por parte local y Beliauskas por el bando gallego, para reducir las rotaciones. Reyes, tocado, hizo un esfuerzo, aunque se le ve que no está bien.

La gente va regresando a Miribilla (6.812 aficionados hoy) y todo empieza a encarrilarse en Bilbao. Paso a paso. Eso sí, en el primer tiempo, el Obradoiro llevó la iniciativa durante tres cuartas partes. Le costó activarse al Bilbao, al que parecía pesarle todo lo que había en juego. Así que cuando al fin se puso por delante, lo saboreó como una bendición. Lo materializó Hakanson, aprovechando que su par Hobbs pasó alegremente un bloqueo por detrás, para mosqueo supremo de Monchiño Fernández. Un triple del sueco puso el 32-31 a falta de 2:49 para el descanso. El Surne se mostró en ese tramo más sólido en defensa y con criterio y acierto en ataque.

En efecto, el cuadro santiagués arrancó mucho mejor: 2-11, con 9 puntos de un Robertson enchufadísimo. El rebote, el hambre y el acierto eran visitantes. Moncho controlaba muy bien a los bases enemigos, con una gran presión y dos contra uno en primera línea. El Bilbao Basket estaba sin brújula, se tiró cuatro minutos sin anotar, se movía sin ritmo. El asalto inicial acabó con un escuálido 12-16. Un 0-7 de salida en el segundo cuarto puso en dos minutos y medio la máxima diferencia gallega: 12-23. Rousselle salió para su especialidad: revolucionar el encuentro, echarse al monte. Y lo hizo bien. Al menos, logró romper la hemorragia, aunque el Obra machacaba una y otra vez bajo el aro, especialmente con Birutis. Los pupilos de Mumbrú concedían rebotes y canastas más adicional cerca de la canasta. Pero llegó un parcial de 9-2 para ir alimentando la igualdad, que presidió la segunda parte.

El Bilbao Basket no tiene muchas armas ofensivas. Goudelock estaba muy pasota, no entraba en el partido y es un lujo para un equipo tan modesto sobrevivir en las alcantarillas sin esta Mini-Mamba estelar. Acabó con molestias en una pierna. El partido era un Hakanson-Birutis, mientras el resto asistía a la resolución. Okouo echó una mano a su compañero en el tercer acto en plena racha de imprecisiones. Mumbrú quiso jugar más rápido con los dos cuatros, Masiulis y Miniotas. Fue clave. Mientras, Ellenson estaba negado en anotación y lo echaba de menos el cuadro santiagués, que protegió peor la pelota en el momento decisivo.

Delgado emergió con el ‘suma y sigue’ en el sorbo final. Nadie le pudo contener bajo el aro con sus puntos, rebotes e intangibles, aunque su drama con los tiros libres se va a prolongar en lo que le queda de carrera. Si el choque arrancó muy pesado y temeroso, acabó vibrante. Un triple de Luz, una nueva pérdida del Obra, a manos de Zurbriggren y otra canasta lejana de Bigote con buena asistencia de Hakanson acabaron por definir el pulso, y más tras la quinta de Birutis, aunque Robertson quiso apuntarse a la fiesta en los últimos minutos.

Angel Delgado, aportó al triunfo ocho puntos, 7 rebotes, una recuperación, +13 de valoración.

EFE. 

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